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Es la educación presencial la que ahora puede quedar en tela de juicio

Escrito por Dr. Fernando Senior | Mar 9, 2026 5:29:25 PM

El reputado académico dominicano cuenta su mirada de la ed Tech y narra sus años de experiencia diseñando y certificando la calidad educativa en el ecosistema online.

El Dr. Fernando Senior Canela es un estratega del aprendizaje digital con cuatro décadas de trayectoria profesional internacional en entornos educativos, empresariales, gubernamentales y ONG’s. Posee un doctorado en Psicología Educativa de la Universidad de Illinois, una maestría en Tecnología Educativa del Rochester Institute of Technology en Nueva York y una licenciatura en Psicología por la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez. Es dominicano de nacimiento, puertorriqueño de crianza, estadounidense de formación y de ciudadanía, mexicano de corazón y chileno por adopción. Es decir, un ciudadano del mundo, un académico cosmopolita. “Como mejor lo expresara una amiga, vine a Chile por amor, por el amor de mi hijo de 2 años nacido en México y que ya ha cumplido sus hermosos 18 años”, expresa desde su  casa en Viña del mar.

Usted participó colaborando en la cuarta edición de libro “Instructional
designer competencies” producido por el International Board for Training,
Performance & Instruction (IBSTPI) ¿cuáles diría son los principales aportes
y de ese texto?

El diseño instruccional es una disciplina en los EEUU y en otras regiones del
mundo. No es solo el nombre de un cargo o función. Por más de 40 años IBSTPI,
organización que presidí, ha formulado competencias internacionales para
diseñadores instruccionales que trabajan en diferentes entornos (ej. empresas,
fuerzas armadas, instituciones educativas, etc.). Algunas organizaciones adoptan
los estándares para elaborar sus perfiles de puesto. En cambio, las universidades
con posgrados en estas áreas los usan para alinear sus programas con las
expectativas de la industria. A nivel individual, es recomendable que los
profesionales que desean desempeñarse en la disciplina y lograr tener influencia
(más allá de la función de ser sólo “creadores de cursos”), tomen como referencias
estas competencias para guiar su desarrollo profesional y, de esta manera,
acceder a mejores cargos, responsabilidades y compensaciones.

¿Cuál es su mirada de la calidad de educación on line en Chile? ¿Qué nos
falta?

Chile, a diferencia de otros países de nuestra región (y podría extenderlo a otras
regiones del mundo), ha crecido asombrosamente en su oferta digital y, a la vez,
en su aceptación, especialmente en programas de posgrado y vespertinos. Es
notable el crecimiento, la experiencia cumulada, los espacios de encuentros e
intercambios profesionales. Todo esto fomenta la madurez de la modalidad.

¿Cuáles son los desafíos más inmediatos y prioritarios?

Para no extenderme por días sobre el tema, lo resumo en lo siguiente:

a) Continuar elevando la calidad de la educación online; b) Evolucionar desde el modelo de diseño curricular presencial hacia una estrategia de aprendizaje digital; c) Avanzar en la profesionalización del rol de diseñador@s instuccionales y sus niveles de influencia; y d) Avanzar en el desarrollo de capacidades, liderazgo y estrategias digitales institucionales que logren concretar las promesas de la educación digital.
Son muchos los temas que se desprenden de estos puntos, como que el
aprendizaje online no se refiere a un proceso predominantemente de auto estudio
con recursos didácticos, dado que la presencia y facilitación docente es tanto o
más importante en este entorno. El diseño curricular del aprendizaje presencial,
independiente de los discursos y del relato comercial de la educación online,
requiere un paradigma o forma de entender y abordar totalmente diferente. Los
criterios o referentes, mismos que todavía no se definen en los mecanismos de
acreditación institucional en Chile, dejan un gran vacío en la práctica.
Afortunadamente, muchas instituciones han buscado incorporar criterios de
calidad de otros países con más años de trayectoria en la modalidad. Por otro
lado, se entiende que los dos ingredientes esenciales para lanzar una oferta online
son las tecnologías (como las plataformas o LMS) y l@s profesionales
especializados como diseñador@s instruccionales que puedan acompañar y dirigir
el trabajo de docentes y materializar las expectativas de estudiantes o
colaboradores, los líderes académicos e institucionales. Al ser incipiente la
formación de estos profesionales (en toda la región de América Latina, por tener
sus inicios en los EEUU), sus perfiles de puesto, formación requerida, experiencia,
compensación y grado de influencia a nivel organizacional es muy limitada,
comparada, claro está, con otras regiones del mundo. Como dato, los diseñadores
instruccionales en la Universidad Central de Florida, EEUU, tienen la misma
compensación y jerarquía de los docentes de tiempo completo.

¿En qué etapa se encuentra la educación online a nivel mundial y qué
ventajas tiene en relación con los formatos tradicionales?

Las tendencias a nivel mundial es que la matrícula de la educación presencial va a
la baja mientras que las ofertas digitales van al alza. Son muchos los factores y
estos se aceleraron a consecuencia del experimento global de trabajo remoto
provocado por la pandemia. Producto de ello, se estima que el 80% de las
instituciones de educación superior tiene oferta online (ver algunas cifras
interesantes aquí).
Si la oferta online está bien concebida, diseñada, y gestionada, lo repito y enfatizo,
SI LA OFERTA ONLINE ESTÁ BIEN CONCEBIDA, DISEÑADA, y GESTIONADA,
podemos aspirar a cosechar los frutos de su ventaja, como la conveniencia, la
innovación en los procesos de aprendizaje, la personalización, la eficiencia, la
capacidad de cultivar redes profesionales más allá del entorno local y hasta
Nacional, la accesibilidad, los costos, etc. De igual manera, es necesario
sincerarnos con los desafíos o desventajas, como el abandono por falta de
motivación o disciplina, el efecto magnificador de un diseño pobre de la
experiencia estudiantil, la limitada presencia docente o contención institucional,
inequidades tecnológicas, brechas digitales, etc.
Lo cierto es que cada vez hay más preguntas que respuestas. Todo el ecosistema
educativo enfrenta innumerables cambios disruptivos, incluyendo el número y
perfil de quienes se acercan a estudiar, cuándo deciden estudiar o continuar sus
estudios, qué esperan de las instituciones, la diversidad de opciones y ofertas de
formación (muchas de las cuales no incluyen las tradicionales instituciones de
educación superior, títulos o diplomas). Finalmente, es necesario reconocer que
aunque inicialmente la educación digital se ha percibido como inferior, de cara a la
enseñanza presencial, es esta última la que ahora puede quedar en tela de juicio.
Después de todo, la enseñanza digital se diseña en colaboración con equipos de
especialistas, mientras que la enseñanza presencial solo ocurre, quedando en
manos de cada docente, la mayoría de los cuales son especialistas en su
disciplina y no en pedagogía.

¿Cuáles son las tendencias que usted percibe están asegurando la calidad
en la educación?

Hace unos meses impartí un taller al equipo online de una institución y surgió esta
misma pregunta. Luego de masticarla un rato, me percaté de que, si bien es
sumamente válida la pregunta, detrás había dos aspectos de ésta que me
inquietaban.
El primero es el supuesto de que lo que es tendencia es digno de ser priorizado y
replicado. Esto no es siempre el caso. Como muestra, consideremos la tendencia
generalizada de concebir que la tierra era plana. Esto no lo hacía cierto o virtuoso.
El segundo es la realización de que también existen tendencias nocivas para la
educación digital. Son tan importantes las buenas prácticas como aquellas que
debemos abortar o reemplazar. Menciono las siguientes a manera de ejemplo:
1. Concebir la educación digital como un proceso predominantemente de
autoestudio.
2. Priorizar el desarrollo y diseminación de contenidos por encima del
desarrollo de capacidades y de la evaluación de desempeños auténticos.
3. La limitada presencia docente en la facilitación del proceso de aprendizaje
digital.
4. Concebir la creación de cursos como si fuesen “fábricas de contenidos” (y
sorprendentemente declararlo de esta manera como si fuese algo virtuoso).
5. La creciente y preocupante práctica de crear cursos y contenidos
producidos con IA.
6. El rezago en la profesionalización y formación de quienes se desempeñan
como diseñador@s instruccionales.

Estas tendencias nocivas son como el elefante en la sala del cual no se habla. Por
ello, elijo nombrarlas para provocar conversaciones y eventuales acciones reparadoras. Son tan importantes las buenas prácticas como aquellas que
debemos subsanar o reemplazar.

¿El rol de la IA en el desarrollo de nuevas formas de aprendizaje a quiénes
podría beneficiar principalmente y por qué?

Entiendo que la IA ha estado inserta en todas las conversaciones en los último dos años. Nos tiene a todos fascinados y, diría que, hipnotizados. Dado que es una tecnología que nos permite extender nuestras capacidades en dominios o prácticas que desconocemos, podemos “aparentar” tener una experticia que no es propiamente nuestra. Este escenario es emocionante, desafiante y preocupante, todo a la vez.

Regresando a la pregunta sobre “el desarrollo de nuevas formas de aprendizaje”, la pregunta que surge es ¿cuáles nuevas formas de aprendizaje? Nuestra característica manera de aprender como humanos no ha evolucionado significativamente (aunque tengamos más conocimiento de cómo funciona nuestro cerebro, sobre su plasticidad y otros temas relacionados). Lo que sigue evolucionando aceleradamente son los recursos de aprendizaje que tenemos a nuestra disposición, las tecnologías y las metodologías. Desde esta perspectiva y no siendo experto en el tema, me parece indispensable estudiar la literatura especializada para educarnos.

Como muestra, cito las conclusiones de un estudio sobre las fortalezas y debilidades de la IA en la educación.

“La síntesis de las investigaciones existentes destaca tanto los beneficios significativos como los retos notables asociados a la integración de la IA. Por un lado, la IA se ha mostrado prometedora a la hora de personalizar las experiencias de aprendizaje, mejorar la participación de los estudiantes y mejorar el rendimiento académico a través de plataformas de aprendizaje adaptativo y sistemas de tutoría inteligente. Estas herramientas ofrecen un apoyo personalizado, que aborda las fortalezas y debilidades individuales, lo que puede conducir a itinerarios de aprendizaje más eficaces y personalizados. Sin embargo, la integración de la IA también plantea retos, entre los que se incluyen cuestiones éticas como la privacidad de los datos, el sesgo algorítmico y la necesidad de un acceso equitativo a la tecnología. A pesar de estos retos, la revisión identifica varias lagunas en la investigación actual, en particular en la comprensión de los impactos a largo plazo de la IA y los aspectos prácticos de su implementación en diversos contextos educativos. Abordar estas lagunas será crucial para aprovechar todo el potencial de la IA y mitigar sus riesgos.”

Sasikala, P. & Ravichandran, R.. (2024). Study on the Impact of Artificial Intelligence on Student Learning Outcomes. Journal of Digital Learning and Education. 4. 145-155. 10.52562/jdle.v4i2.1234.

https://www.researchgate.net/publication/383451820_Study_on_the_Impact_of_Artificial_Intelligence_on_Student_Learning_Outcomes

En este otro artículo, Más allá del sensacionalismo: comprender los efectos de la IA en el aprendizaje, sus autores concluyen lo siguiente:

“La IA puede sustituir los enfoques pedagógicos existentes manteniendo una funcionalidad pedagógica equivalente, mejorar la enseñanza proporcionando un apoyo cognitivo adicional al aprendizaje o redefinir las tareas para fomentar procesos de aprendizaje profundo. Sin embargo, la implementación de la IA debe evitar posibles efectos inversos, como una dependencia excesiva que reduzca la participación cognitiva. Además, la integración satisfactoria de la IA depende de factores moderadores, como los conocimientos de los estudiantes sobre la IA y las habilidades tecnológicas y pedagógicas de los educadores. Nuestro debate subraya la necesidad de un enfoque sistemático y basado en la evidencia de la IA en la educación, abogando por una investigación rigurosa y una adopción informada para maximizar su potencial y mitigar los posibles riesgos.”

E. Bauer, S. Greiff, A. Graesser & K. Scheiter4 (2025). Looking Beyond the Hype: Understanding the Effects of AI on Learning. Vol.:(0123456789)Educational Psychology Review (2025) 37:45.

https://link.springer.com/article/10.1007/s10648-025-10020-8

"En resumen, la IA está transformado toda nuestra existencia. El genio ya salió de la botella. No hay que ignorarlo, ni dejarse seducir ciegamente."

Su doctorado es en filosofía ¿de qué manera integra esa experticia en su quehacer diario, en sus charlas y asesorías?

En los EEUU, el grado Doctor en Filosofía (Ph. D.) representa un grado de investigador. No se limita a la disciplina de Filosofía (ej., astronomía, economía, física, etc.). En mi caso, mi grado lo otorga la facultad de Educación, siendo mi especialidad la psicología cognitiva, el uso de computadoras en la educación y el diseño instruccional. Aclaro que las bases de mi formación como diseñador instruccional las obtuve de mi maestría de un año en el Instituto Tecnológico de Rochester en Nueva York. Todo el aprendizaje posterior, incluyendo el doctorado y cuatro décadas de experiencias internacionales, solo agregó competencias complementarias, como perseverancia, investigar, argumentar, escribir, consumir literatura, convocar, provocar y crear, entre otras. La suma de todo esto se pone al servicio de las iniciativas en las que intervengo. Agrego estrategia, mirada de principiante, y muchas preguntas. Ahora que está muy de moda hacer “prompts” a LLM’s de Inteligencia Artificial, mi experticia ha sido hacer “prompts” a humanos para lograr diagnosticar necesidades de aprendizajes, así como extraer la experticia de expertos humanos que luego se convierta en soluciones que mejoren el desempeño de las personas. Algunas veces, estas soluciones NO incluyen educar o capacitar, sino simplificar tareas, proveer mejores recursos o procesos o simplemente comunicar expectativas.

QM: ¿cómo construye valor una institución que se acredite con Quality Matters?

Para responder a esta pregunta debo hacer varias distinciones. Primero, dado el contexto nacional en Chile y lo trascendental que es la acreditación institucional con la CNA, es natural pensar en la afiliación a Quality Matters como algo equivalente a la CNA para la oferta digital. Hay similitudes, pero son y responden a necesidades diferentes. Ambas operan con criterios de calidad y emplean un modelo de evaluación entre pares. Hasta aquí las similitudes. QM no provee una acreditación institucional, sino a nivel de cursos y de programas. Esto equivale a dar cuenta de la calidad del diseño de cursos (ni siquiera su impartición) como si fuera el nivel celular de la institución, es decir, el aula de clase. Incidentalmente, ninguna acreditación institucional llega a este nivel de profundidad de análisis.

La segunda distinción que debo hacer es entre la certificación de cursos con QM y el compromiso institucional con la calidad de la oferta digital. La ambición que se debe instalar en la institución es la segunda, el compromiso a largo plazo con la calidad, más allá de la obtención de certificaciones (que, a su vez, está más relacionada a la percepción pública y al marketing). ¿Cómo se concreta este compromiso? A través del estudio y adopción transversal de los estándares en toda la institución, no solo en cursos, programas o iniciativas especificas; participando de la comunidad, compartiendo y estableciendo vínculos con otras instituciones miembro; asistiendo a conferencias, participando en cursos y talleres, participando en comités, como el de la actualización de la rúbrica, exponiendo, investigando, sirviendo como pares evaluadores para otras instituciones, etc. Eventualmente, las certificaciones de asignaturas vienen por añadidura y como consecuencia del trabajo realizado. Y, con el tiempo, se evidencia el resultado es este trabajo, en los resultados académicos de los estudiantes, en la satisfacción, en la retención (el principal desafío de la educación digital), en los informes de autoestudio de acreditación institucional y en lo indicadores externos. Como ejemplo, el US News & World Report en los EEUU anualmente realiza ranking de instituciones de educación superior. El año pasado, 9 de los 10 mejores programas online y 70 de los 130 mejores, eran miembros de QM. Como en un gimnasio personal, el tiempo y la dedicación genera resultados. Solo pagar la membresía no genera ningún valor.

En resumen, agregar valor a la oferta digital en una institución es un trabajo interno y del largo aliento que inicia con el liderazgo y su estrategia de enseñanza digital (que no es la misma, ni una extensión de la estrategia presencial). Dicha estrategia debe incluir elementos como la identidad de la experiencia digital (que no es la “virtualización” de la enseñanza presencial o de “contenidos”-hablando de tendencias nocivas); la formación docente; el apoyo estudiantil; la integración de iniciativas para asegurar la calidad; el liderazgo informado y educado; las políticas, incluyendo la protección de datos y el uso de la IA por parte de la institución, docentes y estudiantes, entre otros.

La educación superior enfrenta un proceso de cambio nunca vivido, quizás equivalente a lo que fue la revolución industrial y digital. Es una época para soñadores, valientes, innovadores, pero también para críticos y profesionales con discernimiento, con valores, con flexibilidad y, sobre todo con disposición para aprender, reaprender y colaborar.

Dr. Fernando Senior

Estratega del aprendizaje digital

Representante Internacional de Quality Matters

www.fernandosenior.com